Iñigo Martínez*

 

«El significante no se caracteriza, no se funda de ningún modo por lo que se fije como sentido, sino por su diferencia, o sea, no por algo que se le adhiere y permitiría identificarlo, sino por el hecho de que todos los otros son distintos de él.» (Seminario 16, De un Otro al otro, pág.167.)

 

Bueno, para empezar, se nos plantea una oposición entre significante y sentido: y tenemos, del lado del sentido, toda la vertiente imaginaria que se le podría adherir al significante. La cuestión del sentido es retomada poco después por Lacan, al comienzo del siguiente capítulo, criticando la noción del lenguaje que usan los neopositivistas lógicos. Dice Lacan que ellos creen que hay que interrogar al lenguaje desde el meaning of meaning, que indaga lo que atañe al sentido, al hecho de que las cosas tengan un significación. Una vía inutil y completamente opuesta a la que nos interesa. En este capítulo se hace también otra crítica a la vía del sentido, de la comprensión o del significado, en relación a la debilidad mental. Y es que el sentido, en última instancia, siempre es religioso. Es lo que Freud apunta en “El malestar en la cultura” cuando dice que nadie se pregunta por el sentido de la vida de los animales (más allá de lo que pueden servir a los humanos), y crítica el profundo antropocentrismo que hay en la búsqueda de sentido. Algo de eso encontramos en algunas psicoterapias que prometen colmar el vacío de la existencia dando un sentido a la vida. Esto puede parecer muy filosófico, pero la filosofía en su búsqueda de todo sentido, no deja de ser también una forma de debilidad mental.

Lacan recuerda en esta cita, de qué se trata en la lógica propiamente significante: de la diferencia. Y hay que tener en cuenta que toda lógica implica una desvalorización del significado. Es un discurso sin palabras. Me sirvo del texto de J.A Miller para tratar de comentar brevemente esta cita, texto que lleva por título, precisamente, La lógica del significante. Allí aclara Miller que la posición de Lacan es la del lógico matemático, y desarrolla cómo va a ir desprendiéndose poco a poco de formulaciones más ligadas a la lingüística. La lógica antigua, por ejemplo, sigue aún muy pegada a la gramática, a la lengua hablada. La diferencia entre lógica y lingüística es que la lógica no toma en cuenta los efectos de significado, se ocupa del significante puro, en tanto que no quiere decir nada. Algo de esto está en Saussure: el significante, en sí mismo, es un elemento diferencial. Su única existencia es la oposición; no tiene ninguna consistencia propia y sólo existe por su diferencia con otros elementos del mismo tipo. A es A en la medida de que no es B ni es C. En el campo significante el único operador que disponemos es “diferente de”, con un término anterior y uno posterior: x es diferente de y.

Esto produjo, en el estructuralismo, la pasión por el sistema, pero muchas veces se presenta al estructuralismo como un “todismo” de relaciones significantes. Lo propio de Lacan es haber mostrado la oposición esencial entre la estructura y el todo. Para hacer el gran todo se necesita el uno en más que está por fuera. No puedo definir un todo más que a condición de que un significante no esté en él. Así pues: nada es todo. Aunque esto se puede abordar desde el uno en más o desde el significante que falta. ¿Cuál sería entonces el límite del decir? No se trata de que lo primariamente reprimido sea tal o cual significante particular que no podría ser dicho; tampoco se trata de un significante inefable que escaparía al orden del lenguaje. El límite es mucho más flexible: no existe nada que no pueda ser dicho, pero a cualquier cosa que se diga, el otro significante permanece intacto. Cualquiera que sea el conjunto de significantes que se delimite, siempre faltará uno. Entonces, el sujeto de la lógica significante es un sujeto diferente de sí mismo. No existe un significante simple que por sí solo podría representarle y no podemos ponerle la mano encima a uno y a otro al mismo tiempo. Es un sujeto que está continuamente aspirado por la cadena significante y al mismo tiempo rechazado por ella. La cosa es que cuando entramos en la cadena no hay razón alguna para que eso se detenga. Por suerte, dice Miller, existe también otra función, la del objeto, que hace que haya una oportunidad de que eso pare por algo diferente a la fatiga. De un Otro (con mayúsculas), al otro.Aquí me paro.

 

 

 


* Trabajo presentado en el Seminario de lectura y comentario de textos del 29 de enero de 2022 de la Antena Clínica de Bilbao, Curso 2021 – 2022, dictada por Débora Nitzcaner, dedicada a las lecciones 10, 11 y 12 del Seminario XVI, De un Otro al otro, de Jacques Lacan.